Aterrizaje en la selva

Un día, mi mamá llegó del trabajo y me dijo que preparara las valijas porque nos íbamos de viaje a Guatemala, especialmente al Cerro de la Cruz. 

Preparamos todo, comimos y nos fuimos para el aeropuerto, ya que nuestro vuelo salía a las 15:30 p.m. y eran las 13:00 p.m. Llegamos y había mucha gente; "es normal", me dijo mi mamá para tranquilizarme, ya que yo estaba nervioso porque era mi primera vez en un aeropuerto y en un avión. 

Pesamos las valijas y nos subimos al avión; buscamos los asientos, que eran en la fila H-2Y y H-3Y. Nos sentamos, pusimos una película en la pantallita del avión. Luego nos dormimos; al rato nos despertamos porque había mucho ruido y alboroto. Ahí nos dimos cuenta: había personas con turbantes, era un atentado, kamikaze. Rezamos por nuestras vidas, pero no sirvió de nada. Me abracé a mi mamá y lo peor ocurrió: se estrelló el avión. 

No sé cómo, pero sobreviví. Estaba en una isla, había mucha vegetación, selva, piedras grandes. En el avión no había nadie vivo, solo yo, con miedo, sin saber lo que podría pasar. Al rato, caminando por la selva, encontré muchas cabañas hechas de paja. Era una tribu indígena. Pedí ayuda; por suerte, entendían español. Me atendieron bien, me dieron comida, agua, ropa y hasta un lugar donde quedarme. Pero no iba a quedarme ahí. Busqué al jefe de la tribu y me ayudó a salir de la isla, ya que ellos tenían contacto con la civilización.

Eneas Scardino - 2do B



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