Hace un tiempo, fui con mi familia a una playa llamada Punta de Palma, en Guatemala.
El lugar era muy bonito, con palmeras; la arena casi blanca y el mar de un azul profundo.
Una tarde de esas vacaciones, quise ir al agua a jugar con los peces y las olas, pero en el camino me encontré con un peligroso jaguar durmiendo la siesta.
Corrí a pedir ayuda al guardavidas, y él lo ahuyentó poniendo música muy fuerte.
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