El verano pasado, fuimos con mi familia a Guatemala.
Una noche, mi prima y yo nos fuimos al Cerro de la Cruz para verificar si era cierto lo que decían sobre los extraterrestres. Después de caminar durante largo rato, llegamos y subimos.
Todo estaba oscuro, solo teníamos una linterna que iluminaba nuestro camino.
Seguimos adelante por un sendero y de repente, vimos una luz brillante en el cielo que se acercaba hacia nosotras. A medida que estaba más cerca, vimos que eran platillos voladores. De ellos bajaron seres extraterrestres.
Apenas los vimos, mi prima y yo empezamos a correr muy rápido. Llegamos al hotel, abrimos la puerta de nuestra habitación y nos reímos para no llorar.
Giuliana Cerebroni - 2do B

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