Una vez fui a Monteverde con mi papá y mi madrastra. Viajamos en una camioneta. Habíamos alquilado una cabaña por una semana, que resultó bastante cómoda. Al llegar, nos encargamos de organizar nuestras cosas.
Ese día, empezó a llover a las 4 de la mañana y continuó durante 4 días. A pesar del clima, no dejamos que la lluvia nos detuviera. Aprovechamos para explorar los bosques y observamos a algunas personas pescando. Nos animamos a hacer cañas improvisadas con ramas que encontramos y pedimos anzuelos a nuestros vecinos. El día anterior habíamos preparado un asado y sobraba algo de carne, que usamos como carnada. Mientras pescaba, atrapé un dorado enorme, pero la caña no resistió el peso y se rompió. En el proceso, caí y me ensucié bastante.
Aunque atrapamos varios peces más, todos eran muy pequeños, así que los devolvimos, salvo el dorado. Esa noche lo cocinamos y lo comimos.
Al día siguiente, la lluvia paró y pensamos que abrirían las piletas del lugar. Sin embargo, nos informaron que necesitaban limpiarlas por las lluvias recientes. Cuando volvimos a preguntar al día siguiente, seguían sin agua, aunque esta vez nos aseguraron que estarían listas pronto. Finalmente, las llenaron. Aunque el agua estaba muy fría, no nos resistimos y nos metimos igual.
Byron Campos - 2do A
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