Un viaje accidentado por Panamá

Durante todo el año 2023, mi mamá y yo decidimos empezar a ahorrar dinero con el objetivo de realizar un viaje a Costa Rica durante las vacaciones de verano. La idea era disfrutar de una semana recorriendo monumentos históricos, visitando playas y probando la comida típica del país, como el gallo pinto, ron con limón, tamal asado, empanadas arregladas y chicharrones. Finalmente, después de reunir el dinero necesario, el 11 de enero de 2024 partimos en avión desde el aeropuerto de Rosario, llenos de entusiasmo. Nos despedimos de la familia y comenzamos nuestra aventura.

El vuelo fue largo, pero tranquilo. Tras una escala en Panamá, llegamos al aeropuerto de San José, Costa Rica. Apenas bajamos del avión, estábamos emocionados por todo lo que nos esperaba. Habíamos alquilado un auto para movernos con libertad y nos dirigimos directamente al hotel para descansar antes de comenzar con nuestro itinerario.

El primer día lo aprovechamos para conocer San José. Caminamos por el centro, visitamos el Mercado Central y probamos el famoso gallo pinto, un plato típico de arroz con frijoles que estaba delicioso. Todo iba perfecto, pero el segundo día tuvimos un contratiempo importante. Mientras nos dirigíamos al Monumento Nacional Guayabo, el auto comenzó a tener problemas. Notamos que perdía fuerza, y nos vimos obligados a detenernos en medio de la ruta. Estábamos en una zona rural, sin buena señal en el celular y con un calor agobiante.

Intentamos comunicarnos con la agencia de alquiler, pero la señal era tan mala que las llamadas se cortaban. La situación se volvió cada vez más tensa. Mi mamá y yo comenzamos a discutir debido a la frustración del momento. Ella decía que debimos haber revisado mejor el auto antes de salir, y yo me defendía diciendo que todo parecía estar en orden. El conflicto nos hizo sentir que estábamos perdiendo un día importante de nuestro viaje.

Finalmente, después de varias horas, logramos contactar a la agencia. Nos informaron que enviarían un mecánico, pero que tardaría en llegar debido a lo aislado de nuestra ubicación. La espera fue larga y agotadora, pero cuando el mecánico llegó, solucionó el problema rápidamente. Aun así, ya era demasiado tarde para visitar el monumento, lo que nos frustró bastante. Nos ofrecieron un auto de reemplazo, y regresamos al hotel sintiéndonos desanimados.

Esa noche, durante la cena, decidimos que no tenía sentido seguir lamentándonos. Hablamos con calma y reorganizamos nuestros planes. Al día siguiente, volvimos al Monumento Nacional Guayabo y logramos disfrutar de la experiencia tal como habíamos planeado. A partir de ese momento, todo el viaje fue excelente. Visitamos hermosas playas, recorrimos parques nacionales y probamos los platos tradicionales que tanto queríamos conocer. Incluso vimos monos en el Parque Nacional Manuel Antonio, lo que hizo que el viaje fuera aún más especial.

Al final, este contratiempo nos dejó una lección importante: no siempre las cosas salen como se esperan, pero lo importante es cómo reaccionamos ante las dificultades. A pesar de los problemas, nuestro viaje a Costa Rica fue inolvidable, y los momentos vivido quedarán siempre en nuestra memoria.

Benjamín Aguirre - 2do A



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