Un viaje de aventuras

Estábamos de viaje con mis hermanos por Costa Rica y se nos ocurrió ir a un faro abandonado que quedaba a 30 km de la ciudad. Lo estábamos pensando porque teníamos que ir por una ruta no recomendada, pero como estábamos en un viaje de aventuras, no lo pensamos más y fuimos. Salimos a las 10:00 a.m., nos tomamos un café en el bar de la esquina y partimos hacia nuestro destino. El viaje estaba fenomenal. Íbamos tomando mate y hablando de las locuras que hacíamos de chicos, hasta que el camino de asfalto se terminó, y aún nos faltaban 8 km para llegar. La ruta estaba muy mal, y al rato se nos pinchó una rueda. Estábamos en medio de la nada, no teníamos señal y no sabíamos qué hacer. Hacía mucho calor, el sol ardía y no teníamos agua fría, solo agua caliente. Teníamos miedo de bajar del auto porque estaba lleno de bichos. Después de un rato, escuchamos ruidos de agua y decidimos bajar a ver qué era. Teníamos mucho miedo porque vimos muchas arañas gigantes y serpientes, pero seguimos caminando y encontramos una cascada. Nos pusimos muy contentos. Fuimos a buscar a mis hermanas, nos refrescamos en el lugar y volvimos al auto. Al regresar, nos dimos cuenta de que teníamos la rueda de auxilio, así que nos pusimos a cambiarla. Tardamos mucho porque no sabíamos cómo hacerlo bien, pero finalmente lo logramos y pudimos regresar sanos y salvos. Esteban Castro - 2do A

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