Un viaje a la tierra de los volcanes: El Salvador.

El sol brillaba intensamente cuando llegamos a El Salvador, después de un largo viaje. Era la primera vez que visitaba este lugar. El aire cálido y el aroma a pupusas recién salidas me dieron la bienvenida. Nos instalamos con mí papá, en el hotel, donde su tía se hospedaba, Doris, que vivía en Colonia Miramonte. El primer día fue perfecto, luego de desempacar, decidimos quedarnos en el, para descansar.

El segundo día, surgió algo inesperado. Mientras exploramos los mercados locales en San Salvador, escuché rumores sobre un antiguo volcán, el Izalco, que supuestamente guardaba un secreto ancestral. Los lugareños hablaban de una leyenda que decía que al caer la noche, el volcán cobraba vida y revelaba un misterioso portal hacia otro mundo. Intrigada, decidí investigar más.

Esa misma noche, nos dirigimos al volcán con mí familia y un grupo de personas que conocimos durante el viaje. La luna llena iluminaba el camino mientras ascendíamos por la ladera. Al llegar a la cima, el ambiente se volvió extraño. Un viento helado sopló y las nubes comenzaron a girar en torno a la cima del volcán. De repente, escuchamos un estruendo y una luz brillante emergió del cráter.

Sin pensarlo dos veces, nos acercamos al borde y vimos una luz pulsante que parecía llamarnos. Fue entonces cuando una figura apareció: era un anciano con una larga barba blanca y vestiduras tradicionales salvadoreñas. Nos explicó que éramos los elegidos para proteger el equilibrio entre nuestro mundo y el mundo mágico que se escondía tras el portal.

El anciano nos condujo a través del portal y nos encontramos en un reino deslumbrante lleno de criaturas fantásticas: aves de colores vibrantes, árboles que hablaban y ríos que brillaban como diamantes. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de que la paz del lugar estaba amenazada por un oscuro hechicero que quería apoderarse del poder del volcán para dominar ambos mundos.

Juntos, formamos un equipo con los habitantes mágicos del reino: un valiente guerrero llamado Tazul y una sabia hechicera llamada Lira. Con su ayuda, nos embarcamos en una misión para detener al hechicero antes de que fuera demasiado tarde. A medida que enfrentábamos desafíos y luchas, aprendimos sobre la importancia de el valor y la conexión entre los dos mundos.

Finalmente, después de una intensa batalla en las laderas del volcán Izalco, logramos derrotar al hechicero utilizando una combinación de magia antigua y nuestro propio coraje. El anciano nos agradeció por restaurar el equilibrio y nos ofreció la opción de quedarnos en su mundo o regresar a nuestro hogar. 

Optamos por regresar a El Salvador, llevando con nosotros no solo recuerdos inolvidables sino también una nueva perspectiva sobre la vida y la magia que existe en nuestro mundo cotidiano. Al despedirnos del anciano y cruzar nuevamente el portal, prometimos cuidar siempre del legado mágico del Izalco. 

Keila Carrasco - 2do B



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