Vacaciones accidentadas

Un sábado 15 de enero, preparamos todas las maletas y nos fuimos al aeropuerto para tomar el avión a Bocas del Toro (en Panamá). Yo era chiquita y le preguntaba a mis papás: "¿Cuándo llegamos?", "¿Cuándo llegamos?", porque fueron muchas horas de vuelo. Después de siete horas, arribamos a Panamá. Luego, nos tomamos un vehículo para llegar al hotel, que estaba justo frente al mar. Organizamos nuestras cosas en la habitación y bajamos a pasar el día en la playa. Mi papá me agarró de la mano y empezamos a saltar las olas, pero tragué mucha agua. Después de un rato, me empecé a sentir mal y volvimos al hotel. Mi papá estaba descompuesto de la panza y yo tenía fiebre alta, vómitos y también estaba descompuesta. Mi papá me llevó a la enfermería y me dieron un corticoide. No podía comer nada. Al día siguiente, mi mamá se levantó con la boca toda hinchada y le ardía mucho. Pasamos muchos días yendo y viniendo a emergencias porque no me bajaba la fiebre. Al día siguiente, decidimos volver a casa porque no había mejoras en ninguno de nosotros. Horas antes de partir, comenzó una tormenta tan fuerte que el agua tapaba un puente y no podíamos irnos porque estaba todo inundado. Al otro día, cargamos las maletas y partimos hacia el aeropuerto. Tomamos el primer vuelo a Rosario y, después de unas horas, ya estábamos de nuevo en casa. Apenas llegamos, habíamos mejorado demasiado, por suerte. Fiorela López - 2do A

Comentarios