Con mi familia, nos fuimos de vacaciones a Guatemala, donde vivía mi abuelo. Él residía en el municipio de Las Flores, en el departamento de Petén, Guatemala, que cuenta con 10 aldeas, 15 caseríos y Ciudad Flores, conformada por la isla de Flores y Santa Elena de la Cruz. Este lugar forma parte del Parque Nacional de Tikal, donde se encuentran los principales yacimientos arqueológicos y centros urbanos de la civilización maya.
Al llegar a la casa de mi abuelo, después de 11 horas de vuelo, nos comentó sobre un festival maya que se celebraba anualmente en el parque, sobre los antiguos nativos del territorio, su forma de vida, costumbres, trabajos y obligaciones. Sin embargo, este año iba a ser diferente, ya que se rumoreaba que podrían aparecer los aliens que habían estado rondando la zona hace poco tiempo. Mi hermana Estela y yo convencimos a nuestros padres para que nos llevaran al festival.
Al llegar, notamos que las personas estaban vestidas en representación de los mayas; las mujeres usaban faldas largas y camisas de algodón con flores bordadas, mientras que los hombres llevaban un calzón llamado "pati" con el pecho descubierto. Era similar al carnaval de verano en Argentina. Empezó el desfile, y muchas personas desfilaron sobre diferentes carros y carruajes. Los reyes usaban atuendos bordados con piedras y plumas, al igual que sus reinas.
De pronto, una fuerte luz azul en el cielo y un ruido ensordecedor hizo temblar la tierra. Estela me preguntó: "¿Viste eso?" Yo respondí: "Sí, ¿qué es?" Estela dijo: "No lo sé". Mirando, vimos que eran esos aliens de los que nos había hablado nuestro abuelo. Quedamos paralizadas del miedo, y en ese momento, nos raptaron y nos llevaron a su planeta, junto con varios niños más.
Su líder, el Rey Obtuso, nos guió en el recorrido: "Estamos en el planeta Marte, a 54,6 millones de kilómetros de la Tierra". Los niños exclamaron: "¡Wow!". En este lado de la nave, podemos apreciar los otros planetas de nuestro sistema solar, así como varios asteroides lanzados al espacio, junto con residuos y desechos de diversos planetas, mayormente de la Tierra.
En la parte trasera, encontramos todo el sistema operativo de esta gran nave espacial, con un total de 50 cámaras exteriores preparadas para detectar cualquier tipo de amenaza desde el espacio, así como 300 tipos distintos de armas y objetos de defensa de nuestro hogar. Aunque contamos con nuestros poderes de aliens que nos hacen más fuertes que los humanos. Además, contamos con paneles solares que le dan casi toda la energía a la nave, equipos de audio y video, consolas musicales y de todo lo que se puedan imaginar.
Ya llegando al final del recorrido, queremos mostrarles nuestra bóveda secreta de tesoros mayas. A la derecha, tenemos el disco solar, también llamado calendario azteca, un disco monolítico de basalto de olivino con inscripciones alusivas a las cosmogonías mexicanas y los cultivos solares. A su izquierda, apreciamos la escultura del dios del Maíz, o mejor dicho, su cabeza, que representa al joven dios del maíz con más de 1300 años de antigüedad. Por último, tenemos la Estela Maya Dual, que tiene como función transmitir las ascendencias de los dignatarios mayas, su poder militar y divino, su riqueza, prestigio, consagrado como el tipo de monumentos a su persona.
El Rey dijo: "Bueno, ahora es hora de hacerles la ansiosa pregunta." Los niños preguntaron: "¿Y cuál es?" El Rey continuó: "¿Les gustaría quedarse a vivir en el mundo alien y ser parte de nuestra comunidad?"
Estela y yo nos miramos entre sí, y ella me dijo: "¿Vos te querés quedar?" Yo respondí: "Siento que es todo muy bueno y lindo, pero prefiero que vayamos de vuelta a casa." Estela asintió: "Está bien." Le contestamos a los aliens que queríamos volver a casa con nuestra familia. Ellos accedieron a nuestro pedido y nos devolvieron a la Tierra.
El Rey nos dijo: "Fue un gusto conocerlas. Lo único que les pedimos es que no revelen nuestros secretos ni nada de nuestro mundo; todo es un secreto alien."
Entre la multitud conmocionada por lo sucedido, vimos a nuestros padres y corrimos hacia ellos. Nos preguntaron: "Estela, Julieta, ¿dónde estaban?" Yo respondí: "No podemos contar nada; es un secreto alien."
Julieta Barrera - 2do B
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